Si en un restaurante se rompiesen cincuenta platos, serían los meseros —responsables de manipular los trastes— los culpables inmediatos y, de entrada, más evidentes. Sin embargo, no puede exonerarse al gerente, responsable del recinto y del personal. Podrá inculparse a cada mesero por dos o tres platos, pero por el desastre total será el gerente quien deba responder.Claro, es imposible que los meseros rompan cincuenta platos ellos solitos. Seguramente muchos habrán sido quebrados por clientes. El gerente podría aducir que él no tiene poder sobre lo que esos clientes hagan y que, obviamente, estos no le responden. Pero, ¿no es, en última instancia, menester del gerente garantizar que los comensales estén cuidados y vigilados?
El gerente asumió el puesto porque así lo quiso. Se hizo responsable del restaurante porque convenció a varios de que era capaz de manejarlo. Por ello, lo que suceda en él es su responsabilidad. Por ello, hago responsable al Presidente de México por los cincuenta mil muertos por violencia que ha habido durante su mandato.





