Sobres y rejas
Desde hace poco más de un año llegan a mi casa cartas dirigidas a una Paola. El domicilio, escrito a mano en el sobre, corresponde sin error al mío, con código postal y la cosa; pero en siete años que llevo habitando esta casa jamás ha vivido aquí Paola alguna. Pregunté a algunos de los vecinos que han estado en el barrio desde su construcción hace treinta años si llegó a vivir aquí esta Paola y me dicen que no.La dirección del remitente, escrita también a mano, es la de un Centro de Rehabilitación Social de un estado costeño de la República. En dos ocasiones he tomado las cartas y las he enviado de regreso en sobres más grandes explicándole al preso que su Paola no vive aquí. Pero las cartas siguen llegando.
He llegado a considerar abrir alguna de las misivas y redactar una respuesta haciéndome pasar por Paola. Imagino al miserable hombre maldiciendo a Paola por no contestar. Lo imagino viendo a sus vecinos de celda recibir correspondencia y para él nada de la cabrona de Paola. Ojalá leas este blog, Preso: Paola no sabe que le escribes, seguramente está en algún lado esperando tus cartas y dispuesta a contestarlas. O quizá simplemente te dio una dirección falsa.




6 Comments:
Qué mal.
03/01/12 09:25
Ya quiero leer los relatos que escribas para este 2012.
03/01/12 10:44
Abro la ventana para comentar, escribo esto, y sigo riendo.
03/01/12 16:16
Como en La salud de los enfermos, de Cortázar. Deberías escribirle.
05/01/12 10:16
Me sucede que una Gloria (o al menos es el término promedio que la susodicha afirma ser) proporciona mi numero como un numero falso a sus parejas, incluso me han llegado a insultar como acto de desesperación para reclamar a su Gloria. Tu caso ha de ser mas dramático.
05/01/12 19:18
Debiste haberle agregado màs drama al relato.
06/01/12 20:20
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