17 de octubre de 2020

Casas y sueños


Por fuera parece una casa cualquiera. Por dentro también. Pero si te metes al ropero de la primera planta y cierras bien la puerta puedes desmontar un panel del fondo y desde ahí acceder a un túnel por el que llegas a otras partes de la casa: conecta con la alacena, con una rendija de la lavandería y con los clósets de algunas recámaras. Los túneles son estrechos, pero cabes de pie en ellos. El que va del primer al segundo piso tiene una suerte de peldaños o repisas intercalados para subir y bajar. Por la parte de atrás, los pasadizos secretos llevan a una construcción abandonada donde originalmente iban a construir un club deportivo.

He soñado con esta casa desde que tengo memoria. Algún día la voy a construir.

27 de septiembre de 2020

Juegos y equipos


“Es que no me gustan los video juegos, me gusta el futbol”. Así le digo a quienes, cuando se enteran que sólo juego al FIFA, me recomiendan otros títulos o de plano se burlan de mí. Aunque ahora finalmente cambiaré de juego y me dedicaré al PES.

Mis equipos virtuales son los dos que apoyo en las ligas europeas: la Roma y el Atlético de Madrid. Para la nueva temporada, el cuadro de la capital italiana aparecerá exclusivamente en PES y, si ya no puedo usar a mi equipo favorito, pierde todo sentido seguir en el FIFA.

No todo es ganancia. El FIFA es mucho más popular que el PES y mis oportunidades de jugar en línea contra mis amigos se reducirán a casi cero, aunque es raro que juegue en esa modalidad. Además, en el PES no está disponible mi torneo favorito: la Champions. Pero hasta hace poco tampoco se podía jugar en el FIFA y lo armaba manualmente. Será cosa de volver a pasar por la lata. Finalmente, en el PEs deberé soportar la vulgar narración a cargo de Luis García y Christian Martinolli. Pero bueno. Lo que sea por salir con la increíble nueva casaca de la Roma.

16 de septiembre de 2020

Nostalgia y karatecas


Debió haber sido en otoño de 1984 porque fue cuando se estrenó la película. Entonces había tres o cuatro películas en cartelera y las caricaturas salían sólo de cuatro a siete de la tarde, así que todos los niños veíamos más o menos lo mismo al mismo tiempo y de eso iban las pláticas en la escuela. Ese día estaban hablando de Karate Kid en las gradas del gimnasio durante un evento para celebrar los 60 años del director del colegio. Yo no la había visto pero me metí a la conversación haciendo como que sí. Era medio impostor.

Creo que hoy voy a terminar de ver Cobra Kai, la serie que sigue a los personajes de Karate Kid hasta la actualidad. Un ejercicio muy practicado en los talleres de narrativa es la cosa esa del anticuento: tomar historias que ya conocemos y narrarlas desde la perspectiva de otro personaje. Así pasa en Cobra Kai, donde el malo de los ochenta cuenta su versión de las cosas y nos hace pensar que quizá ni siquiera era tan malo, sino sólo un chavalito reaccionando como muchos haríamos. Un ser humano, pues.

La historia de Cobra Kai es muy mala. Es un burdo pastiche adolescente de nerds, malandros y chicas populares. Como guarnición, tenemos a dos adultos trillados e insoportables comportándose también como adolescentes. Pero los guiños a las películas de los ochenta me han tenido ahí siguiéndola encantado. 

Odio la nostalgia porque todos la adoramos.

3 de mayo de 2020

Padres y asadores

No sabíamos que iba a ser su última carne asada. Mi padre tenía 77, su hermana 84 y no se habían visto en treinta años. Ella había venido a la ciudad a visitarlo. A mi padre le gustaba mucho que lo invitara a comer. No lo decía, pero se le notaba.

Esa tarde se sentaron a la sombra mientras les puse en el asador chorizo, costillas y ribeyes. Tomamos cerveza y sotol. Cuando le contaba cosas de la comida y la bebida mi padre mostraba una curiosidad inocente y al mismo tiempo una actitud de soberbia. Era como si pensara “Ah, cómo sabe cosas este cabrón… y yo lo hice”. Platicamos mucho y mientras recogíamos nos dimos cuenta que mis hijos gemelos de casi dos años se habían ido solos al parque enfrente de la casa.

Mi padre murió tres semanas después y cada vez que me recrimino no haberle hecho caso en algo, mi esposa me dice “Pero le hiciste aquella última carne asada”.

19 de abril de 2020

Cuarentenas y nostalgias

Estas son cosas que extraño mientras estamos en aislamiento: caminar por el centro, ir al café y conversar con gente que no conozco, leer en el parque mientras mis hijos se suben a los jueguitos, emborracharme en la barra de El Mágico, jugar futbol los martes por la noche.

Estas son cosas que no extraño de cuando todo era normal: tener que conducir mucho, andar buscando dónde cargar mi teléfono, que todas las juntas sean presenciales, los lentes de contacto, corretear a mis hijos mientras se alistan para ir a la escuela.

8 de abril de 2020

Simios y música

Vi Reject False Icons, el documental que registra los últimos años en giras y en el estudio de Gorillaz. Tengo dos o tres momentillos MTV que me gusta narrar y uno de ellos es cuando vi por primera vez el video de “Tomorrow Comes Today” y pensé que el vocalista sonaba muy parecido a Damon Albarn y que además predominaba el sonido de la melódica, instrumentito muy socorrido por el líder de Blur. Cuando averigüé de qué trataba aquello de Gorillaz (hey, entonces no había tanta Internet como hoy) no me sorprendí mucho.

Del documental rescato dos grandes puntos. El primero es una corroboración de lo que había visto en Starshaped y en No Distance Left To Run: con treinta años de carrera, Damon vive y celebra la música como pocas personas. Pareciera que cada que se sube a un escenario o que graba una canción fuera la primera vez que lo hace.

El segundo punto es la capacidad que Damon tiene para escuchar música. Hablamos mucho del talento de crear música, pero no solemos prestarle atención y maravillarnos ante las maneras increíbles que algunos tienen de escucharla. En el documental vemos a Damon sentado escribiendo canciones con raperos consagrados y emergentes, con cantantes de salsa y leyendas del soul, con músicos tradicionales marroquíes y compositores de música concreta. Que primero los haya invitado y segundo pueda trabajar con ellos revela que los ha escuchado, estudiado y admirado. La única otra figura que se me ocurre tenga esta vastedad para escuchar es Kieran Hebden.

2 de marzo de 2020

Comidas y calidades

Hay cosas en las que no puedes regresar. Cosas en las que pasas una línea y ya no es posible volver.

Me explico. Hay pizzas gourmet que cuestan hasta $350 pesos… o más. Me gustan mucho las que tienen queso de cabra, jamón serrano, tomates deshidratados o anchoas. Sin embargo, a veces puede uno pasar por una pizza de $65 pesos y también está bien. Son sólo experiencias diferentes. Unas se acompañan con vino tinto y conversaciones, otras se acompañan con cervezas y partidos de futbol. Con los tacos pasa lo mismo.

Luego están las cosas con las que no se puede regresar. Una vez que aprendes a disfrutar las buenas, ya no hay manera en que puedas probar las de menor calidad. En esta categoría anotamos las cervezas, el café y la carne.