¿Las lesbianas también menstruan?
17 de marzo de 2007
15 de marzo de 2007
13 de marzo de 2007
Niñas y Faldas
Muy recomendable resulta la película Niñas Mal, del director mexicano Fernando Sariñara. La trama es sosa, predecible, con humor idiota marca Televisa y actuaciones deplorables inclusive de aqellos miembros del elenco qe se supone ya son madafacas. El audio está fatalmente editado, cual película mexicana de los setenta. La fotografía intentó ser acá como experimental, pero pues eso en una comeducha se ve más bien chafa y wanabí.Sin embargo, todos deberían ir a verla al cine. Aún en su papel de niña ñoña y sin enseñar nada, Camila Sodi se ve primorosa como siempre. Ya qiero qe salga la película del Búfalo de la Noche, donde Camila hará el papel de Rebeca —qien en el libro aparece siempre desnuda— así como Déficit, dirigida por Gael García Bernal y con esta nena por fin tomando papeles serios. Por su parte, Martha Higareda nos regala dos escenas gratuitas de desnudo parcial. Así, sin aportar nada a la trama, Martha nos las enseña primero en tomas sostenidas durante la tradicional secuencia de amor; y más delante, las vuelve a lucir en un baño de vapor, apenas por fracciones de segundo, pero brincando. Eah. Arriba con el cine nacional.
10 de marzo de 2007
Tintos y Punzocortantes
8 de marzo de 2007
Documentos y Hembras
Me encontré con este artículo que escribí allá por el 2001, cuando estaba chiquito y lleno de rock, chelas y tareas. Fue publicado en la revista de Psicología Proyección en su edición de marzo de aquel seisañero año. Claro, todo esto a propósito del Día Internacional de la Mujer. No sé si fui un chavo universitario genio o ñoño.No sabemos a ciencia cierta el porqué. Quizá se haya debido a un mayor desarrollo muscular en los varones. Quizás fue la (¿in?)capacidad de la mujer para embarazarse. El hecho es que en la mayoría de las culturas, ya sean antiguas o contemporáneas, orientales u occidentales, se ha otorgado al hombre cierta ventaja sobre la mujer en la mayoría de los roles y funciones sociales. Hemos escuchado hablar acerca de algunas culturas que son primordialmente matriarcales, donde el rol “fuerte” lo lleva la mujer. Existen indicios de que en tiempos prehistóricos la mayoría de las sociedades funcionaban de este modo. Pero hoy, ahora sí en pleno arranque del nuevo milenio, las cosas son esencialmente diferentes.
Hemos creado sociedades en donde se permite al hombre pasar sobre la mujer. La mujer ha sido consignada (al parecer por sí misma) a permanecer en casa. El 10 de diciembre de 1948, irónicamente promovida por una mujer (Eleanor Roosevelt), fue aprobada por
Tomó mucho tiempo a la mujer descubrir su situación, o al menos dar a entender su descubrimiento. Apenas en el siglo XIX, en el poblado de Seneca del estado norteamericano de Nueva York, surge el primer movimiento masivo exigiendo igualdad para las mujeres. Y tan sólo a principios del siglo XX aparece formalmente el término “feminismo”, así como el reconocimiento de un movimiento organizado, con objetivos y misiones.
En su primera etapa, que se extiende hasta los años setenta del siglo pasado, el feminismo tuvo un carácter emancipador. Se luchó por el sufragio femenino, así como por la igualdad de derechos y la aplicación de políticas públicas para mejorar la condición femenina. Estos ideales entroncan tanto con el discurso liberal como con el marxista, teniendo a la igualdad como medio y objetivo central.
Durante los años setenta, al acercarse a otras teorías filosóficas posmodernistas, el movimiento feminista descubre serias contradicciones y baches en su plataforma ideológica, las cuales han dejado herencias que perduran hasta el día de hoy. Actualmente, existen en todo el orbe organizaciones privadas y gubernamentales que se dedican a “defender los derechos de la mujer”. En el caso específico de México, se cuenta con diversas instituciones, como la recién creada Comisión Nacional para
Es hasta finales de los setenta que el feminismo ingresa en su etapa actual de insubordinación. En esta fase, el movimiento posee una versión conservadora de las sufragistas y una segunda del movimiento radical de los setenta. Por fin se cuestiona la igualdad con el modelo masculino, afirmándose el ser-mujer desde la insubordinación. El feminismo insubordinado invita a la mujer a pensarse en sí misma a través de la propia experiencia, y no a medirse con el hombre y su razón e historia.
La mujer se ha decidido a abandonar el papel de víctima que ella misma se había asignado durante la lucha. Tras casi un siglo de protestas y martirismos, la mujer asume un papel activo en su propio desarrollo. Comienzan a dejarse de lado las acusaciones contra el hombre, van quedando atrás las quejas por la falta de oportunidades. El movimiento feminista ha comenzado a superar una supuesta inferioridad frente al hombre, que era incongruentemente promovida por el propio movimiento a través de sus enunciados y su eterno clamor de “queremos ser iguales”, una especie de petición hacia los poseedores de la autoridad.
Sólo resta al feminismo realizar una tarea intrínsecamente vital para su efectividad. Hasta ahora, el movimiento feminista —especialmente su ideología—, ha permanecido ajeno a la mayoría de los humanos (tanto mujeres como varones). Se hace evidente la necesidad de comenzar a hacer llegar la información a los principales canales de comunicación socioculturales, los cuales, en su mayoría, aún promueven el rol subordinado de la mujer. Cuando la mujer termine de asumir su responsabilidad, se logrará una verdadera diferencia igualitaria entre todos los humanos.
5 de marzo de 2007
Juguetes y Habilidades
Siempre encontré al yoyo gangrenante. Pude dormirlo, aunqe no logré hacerlo andar como perrito. De cualqier modo, aún puedo lograr hacer un bumerán de hasta tres o cuatro vueltas y después traer el artilugio de vuelta a la palma de mi mano con un sonoro chasqido. Esos menesteres en qe se lograban figuras con la cuerda —columpios, torres Eiffel y banderas británicas— simplemente no llamaron mi atención, aunqe igual y no los hubiera logrado.Desarrollé varoniles ampollas de tanto vestir trompos con sus cuerdas. Preferí los modernos modelos de plástico, con su mariposa y su debido relleno de algodón. Fácilmente alcancé los dormilones y los panchito a la luna se convirtieron en mi especialidad, junto a los columpios. También dominé los bumeráns en varias modalidades: sencillos, por la espalda y hasta por debajo de la pierna. Procuré abstenerme de los cancos, pues los encontraba salvajes.
De rodillas obtuve tesoros como periqitos, asteroides, perlitas, agüitas, gasolinas y piratas. Ah, pero mi tirito fue siempre una canelita pilingüija qe me sirvió de verdugo por más de tres temporadas. Mi arsenal incluía una poderosa marrana qe sustraje de un balero comprado en alguna refaccionaria. Juro qe sólo me amparé bajo el safisvuelvis cuando realmente mi canelita se me resbaló, y no recuerdo haber sido acusado de realizar fochas excesivas.

