No me gustan esos bares o centros nocturnos donde hay un tipo enorme y mal encarado resguardando la puerta. Prefiero frecuentar lugares donde el barrista y el propietario me saludan de mano y por mi nombre en vez de ser recibido por un tipo que me juzga e intenta hacerme sentir indigno de pasar a sus dominios. Me mantengo alejado de esos antros donde hay seguridad privada. ¿Para qué ir a un bodegón lleno de potenciales enemigos de los cuales debo ser protegido? Es mejor llegar a donde están las caras familiares de personas cuyos nombres no siempre conozco, pero con quienes cada semana comparto un trago.15 de enero de 2008
Bares y Gente
No me gustan esos bares o centros nocturnos donde hay un tipo enorme y mal encarado resguardando la puerta. Prefiero frecuentar lugares donde el barrista y el propietario me saludan de mano y por mi nombre en vez de ser recibido por un tipo que me juzga e intenta hacerme sentir indigno de pasar a sus dominios. Me mantengo alejado de esos antros donde hay seguridad privada. ¿Para qué ir a un bodegón lleno de potenciales enemigos de los cuales debo ser protegido? Es mejor llegar a donde están las caras familiares de personas cuyos nombres no siempre conozco, pero con quienes cada semana comparto un trago.11 de enero de 2008
10 de enero de 2008
8 de enero de 2008
5 de enero de 2008
3 de enero de 2008
Estados y Condimentos
¿Ves que el Messenger de Microsoft tiene diferentes estados para los usuarios? Ya sabes... que si ocupado, que si al teléfono, que si salí a comer. Pues, ¿sabes cuál estado le hace falta que creo que haría a la sociedad virtual un fenónemo aún más interesante? El estado "sin ropa". ¡Imagínate! "fulatina está sin ropa". Uf. A ver si eso no le agrega condimento a tus conversaciones.1 de enero de 2008
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