Qisiera tener mi propio niño emo. Con sus zapatillas Vans, pantalón de mezclilla ajustado, suéter de chaleco sobre una camisa desfajada y una corbata mal amarrada, dos piercings y, por supuesto, su peinado cubriéndole la mitad del rostro.Sería muy sofisticado. Recibiría visitas en mi casa y les mostraría mi cava de vinos, mi colección de discos, mis Mabel Weber originales y mi biblioteca. A continuación, me abordarían con un "y ese, ¿qién es?". Fingiría sorpresa y enseguida contestaria "ah, por supuesto... es nuestro niño emo. Míralo: ahora mismo está escuchando a My Chemical Romance en su iPod". Pronto todos qerrán tener uno.





