sábado, febrero 19, 2011

Síndromes y Soluciones

Colocas la mente en una tarea que exige cierta meticulosidad. Así la dejas por al menos tres horas. De noche, al irte a dormir, encuentras imposible apagar el mecanismo de pensamientos. Tu cuerpo duerme, pero aquella mente no se ha dado cuenta de que ya no la necesitas colocada en la tarea que exige cierta meticulosidad y la muy necia sigue analice y analice los problemas de la tarde. Cuando lo descubrí en mis años de juventud, llamé a este el Síndrome de Tetris. Luego, al crecer un poco, Síndrome de Baldor. Ahora, en mi adultez, lo llamo Síndrome de la Hoja de Cálculo de Excel.

El Síndrome de la Hoja de Cálculo de Excel (antes Síndrome de Baldor, antes Síndrome de Tetris), a pesar de provocar agotamiento y ansiedad porque no permite el descanso, puede resultar de utilidad y servir a fines positivos. Porque, algunitas veces, tras la apesumbrada noche, te amanece en la mente la solución al problema que un día antes flanqueabas.

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miércoles, febrero 16, 2011

Libros y Usos

Los libros no son unos pusilánimes. Al menos no los míos. Saben andar por la ciudad y arrostran múltiples sacadas y metidas en bolsas y mochilas. Han sido adiestrados a llevar un dedo como separador entre semáforos, en esos casos en que la lectura es obsesiva. Lucen con orgullo esquinas desgastadas y portadas deslavadas. Incluso algunos de los que tienen más de cinco años conmigo han desarrollado callosos lomos amarillentos que deben al sol.

Nada importa menos en un libro que su papel. Son sus palabras, sus textos, los que se salvaguardan. Me causan lástima esos libros altaneros y pulcros que no parecen haber sido tocados jamás. Tan triste como las bicicletas que por siempre permanecen con sus llantas impecables.

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martes, febrero 08, 2011

Velas y Agua

Tanto bajó la temperatura, que mi ciudad se quedó sin energía eléctrica y sin servicio de agua. Las duchas se extrañaron, las músicas callaron, los escusados se espesaron, los trabajos se suspendieron. Pero la realidad me alarmó apenas cuando al recurrir al supermercado como proveedor de velas... lo encontré a oscuras. Las compras se seguían realizando en un ambiente penumbroso. Los compronautas atiborraban sus carritos con agua embotellada y comida enlatada. No había más velas, ni siquiera de las que se envasan con jesuses y júdases. La sección del pan dulce lucía estantes donde no había más que migajas y algunas donas aplastadas. Deseé tener un Rolex para ofrecérselo a alguien en intercambio por agua, solo para vivir la experiencia apocalíptica en su totalidad.

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miércoles, febrero 02, 2011

Abarrotes y Televisoras

El activismo y la indignación les nacen a las personas en las áreas menos indicadas. Se elevan las voces condenando la mediocre programación de Televisa y de TV Azteca y de cuanta televisora nacional se pueda encontrar. ¿Será tan difícil diferenciar entre política pública y práctica comercial? Televisa no es nuestra. Tiene un dueño. Su dueño la tiene para hacer dinero. Igualito que Ramón, el dueño de la tienda de abarrotes, quien opera su negocito para obtener ganancias y no porque los habitantes de la colonia tengan derecho a que haya una tienda de abarrotes cercana. ¿Qué vende Ramón? Lo que sus clientes consumen. Si los vecinos quieren sopas instantáneas Maruchan y es por lo que pagan, ¿por qué carajo Ramón va a ponerse a vender verduras frescas y saludables?

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