Pero está el traje. El traje sastre. El que se pone uno para ir a las fiestas. El que requiere ser correctamente colgado para mantener su forma. El que regularmente se quita uno pasada la medianoche, cuando las habitaciones están oscuras y las personas borrachas. Colgar el traje en tales condiciones ya es complicado per se; y todavía falta lidiar con que la secuencia natural es sacarse primero el saco y luego los pantalones, mientras que es el pantalón el que se coloca primero en el gancho y el saco después encima del primero. Y llega ese momento en que está uno con el saco en las manos y el pantalón puesto, volteando confundido para todos lados, decidiendo si poner el saco en el piso, en la cama o, de plano, colgarlo en otro gancho momentáneamente y ya luego empalmarlo con su pareja.
5 comentarios:
Hacer buena rutina para buena organización con la duda existencial de la colocación del saco.
No tengo trajes, si los tuviera esta duda sería algo que no me dejaría dormir.
Me pasa cada fiesta de XV años, chingao.
La solución para todos los problemas es coger después del evento, en tal situación de lo último que te preocupas es por tu ropa.
Otra opción es vomitarlo, pero no es tan agradable.
Una persona ordenada lo es todo momento.
Qué decepción deben tener sus parejas sexuales Jeannette.
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