25 de enero de 2016

Postres y drogas

Las paletas Germania de Santa Isabel son una tradición en el estado de Chihuahua. Elaboradas en una casona de la calle principal del pueblo, llegan a tiendas de muchas ciudades. Mango, cacahuate, melón, café, aguacate, plátano, nuez.

Para probar la paleta de marihuana, hay que meterse por la callejuela empedrada lateral del local, caminar una, dos, tres ventanas y golpear una, dos, tres
veces en el vidrio. Cuando se corra la ventana, se pregunta Disculpe ¿tiene postres? y nos responden ¿Postres postres? y repetimos Postres postres. Listo.

20 de enero de 2016

Niñas y ausencias

Cuando estás en primaria haces mucho por la que te gusta. Sabes a qué hora la deja su mamá, dónde se sienta en el recreo a comer con sus amigas y a qué hora viene en la tarde al voli. Te inventas cosas para pasar cerca de ella donde quiera que esté, pero con discreción, que parezca casual. Todo el día la sigues con los ojos.

Por eso, aquello de “y hasta ahora lo supe de repente cuando oí pasar su nombre y ella no estuvo presente” no tiene ningún sentido.

14 de diciembre de 2015

Formatos y recuentos

Uno de los temas favoritos entre quienes disfrutamos hablar de música es el de los formatos. Nos metemos en –a veces ya trilladas– tribulaciones de cómo cambiamos del casete al disco compacto y del disco compacto al mp3. En 2011 me sorprendió que no tenía en edición física uno de mis álbumes favoritos del año. Este 2015 me sorprende que cuatro de mis discos predilectos del año no los tengo ni siquiera en versión digital, sino que los he escuchado exclusivamente por servicios de transmisión en línea como Bandcamp o Spotify.

En fin. El tema aquí no es ese, sino compartir los que son mis álbumes favoritos de este 2015, los cuales presento siguiendo el consabido orden del alfabeto.

Fading frontier, de Deerhunter. El sonido deforme de Deerhunter tiene ya catorce años de estarnos trastornando. Al parecer la banda alterna un disco experimental y uno más conservador. Su lanzamiento de este año es de la segunda categoría y en él Bradford Cox se confirma como uno de los compositores más completos de mi generación.

Hasta la raíz, de Natalia Lafourcade. Luego del extravagante Hu hu hu y el meloso Mujer divina, esta mexicana regresa con un trabajo sumamente personal y sincero. Escuchamos el disco biográfico de una mujer que conocimos desde niña y que hoy es una exponente madura y sin nada por demostrar.

Llora conmigo, de Parábolas del Bosque. La melancolía fue fielmente retratada por una banda que la pinta con guitarras discordes y una voz inocente. Esta grabación corta nos lleva desde el arrullo hasta la mortificación en apenas unos minutos.

Moctezuma, de Porter. Quizá la sombra del Porter de antes no haya permitido a este nuevo disco brillar con la intensidad que merece. La propuesta es sencilla: esta banda tapatía presenta un sonido del México contemporáneo.

No hay quien se salve, de Los Mundos. El sonido saturado que el dueto logra en este álbum es de esos que muchos aborrecen, pero que algunos otros seguimos como viciosos.

Por acanga, de Los Tres. Con todos los años que ya se cargan encima, estos chilenos –o quizá sea su líder, Álvaro Henríquez– no dejan de refrescarse. Así lo demuestran con esta grabación, en la que incluso se toman la libertad de incluir su versión de un tema de Juan Cirerol.

SremmLife, de Rae Sremmurd. En realidad no añadía nuevos géneros a mi música desde que me acerqué a la electrónica a finales de los noventa, pero lo que este dueto presenta en su primer álbum sacude a cualquiera.

The agent intellect, de Protomartyr. No había terminado de digerir su álbum anterior cuando ya me tenía este nuevo servido en la mesa. La banda toma esa actitud de rock directo y de borrachera que nunca pasa de moda.

The magic whip, de Blur. Me causó mucha alegría que una de mis bandas favoritas no dejara su reunión en una mera celebración nostálgica. El cuarteto de nueva cuenta compuso y produjo nuevo material que, aunque sin duda es rock adulto, no rompe con el espíritu al que nos tenían acostumbrados.

Yo maté a tu perro, de Yo Maté A Tu Perro. Lo escucho, lo escucho de nuevo y lo vuelvo a escuchar. Este disco logra ese efecto –que se presenta poco– en que las canciones te son familiares desde la primera vez que las escuchas.


11 de diciembre de 2015

Noticias y pares

Y aquí pueden ver las dos bolsitas. Ah, o sea: ¿la bolsita con el bebé y la bolsita con el líquido donde flota? No, no: las bolsitas de los productos. Ah, o sea: ¿la bolsita con lo que se nutre el bebé? No, no: las dos bolsitas, de los dos productos, de los dos bebés.

20 de septiembre de 2015

Alientos y mareos

Por muchos años fui cantante en antros de Chihuahua con bandas en cuyos repertorios, junto a muchas canciones trilladas, se incluía “Creep” de Radiohead. Ahora estoy en una banda que de momento se dedica a interpretar canciones de Radiohead y, desde luego, “Creep” está incluida.

A pesar de que suele desdeñarse este tema de la banda de Oxford por su popularidad y por ser una de las más simplonas que hayan grabado, cantarla siempre me ha provocado una sensación que ninguna otra canción me brinda.

Los dos primeros versos con sus coros son un arrullo que se interpreta con facilidad, apenas moviendo la boca, como hablándola. Luego se requiere concentrarse un poco para hacer unos falsetes que, de no planear bien la respiración, podrían romperse y descomponer el momento. Llega entonces la mejor parte: dos notas sumamente altas, poderosas y largas, diciendo run, run. Estas notas requieren de todo el apoyo del diafragma y se dejan resonar en el cráneo para que exploten. Cuando las hago, siento las venas del cuello y de la sien hincharse y todo el sonido a mi alrededor es como si estuviera debajo del agua. Casi al final de la segunda llega una especie de mareo, de alucinación, un desprendimiento muy breve que luego se convierte en el primer respiro profundo para volver a murmurar. Whatever makes you happy, whatever you want.

23 de abril de 2015

Filas y burócratas

Cada mañana, camino al trabajo, veo una fila de personas en la esquina de la avenida Universidad y José María Mari. La línea se forma frente a un hombre que vende burritos de hielera y alcanza a ser de hasta treinta personas, empleados administrativos del hospital del IMSS que está ahí: secretarias, contadores, financieras, jefes de almacén.

A veces la fila está formada aunque el señor de los burritos no haya llegado.

Veo esto cada mañana y me hace sentir muy triste.

26 de febrero de 2015

Humo y despedidas

El 26 de diciembre de 2014 estábamos afuera con las cervezas, el frío y los cigarrillos cuando noté que uno de los tres no fumaba. Lo dejé hace unos meses para poder cantar y oler mejor y para no estarme saliendo de las fiestas, dijo. Yo no dije nada, pero pensé que era una buena idea.

Luego de dieciocho años, dejar los cigarrillos no fue un drama ni un suplicio. La separación no fue en malos términos y si alguna noche se me antoja uno, me permitiré encenderlo.

Agradezco a los cientos de Delicados que me acompañaron en conversaciones memorables en banquetas y porches, que compartieron mis dedos con plumas mientras garabateaba historias en una libreta, que regalé a amigos y extraños en bares, cantinas y conciertos. Fueron cómplices inigualables, pero ahora es momento de que cada uno siga su camino sin el otro.