Primero los medios los tacharon de suicidas, homosexuales y hasta sectarios, alertando a los padres sobre la amenaza de los Emo. Luego surgieron estos ridículos movimientos anti-Emo y la prensa ahora los comprende y defiende.Yo los invito a no perder el tiempo en necios sinsentidos como ese. Tenemos cosas más importantes contra las cuales debemos armar movimientos, como la gente que le pone faros nucleares a sus autos, los fans de Maná y/o el reguetón, los padres de familia que visten a sus hijos de algún equipo de futbol, los enamorados que cubren con notitas fosforecentes los autos de sus parejas y, por supuesto, los que les chiflan en la calles a las mujeres.




