Una creencia generalizada acerca de El Cielo es esta especie de paraíso personalizado, donde el alma del fallecido pasa la eternidad en un ambiente que para él sería ideal. Me explico: para un músico de jazz, su cielo sería un bar donde estaría tocando su saxofón; para un puberto de esos que andan en patineta, una serie de albercas vacías y mediaslunas de madera; o una biblioteca para un ñoño.Bien. Ahora que ha fallecido el Padre Maciel, su paraíso sería una sacristanía llena de acólitos entre los 7 y los 10 años, vistiendo sus tuniquitas blancas y nada debajo. Esto, ¿no entraría en conflicto con los valores de El Cielo? ¿Qué clase de tribunal decide tales cosas?





