sábado, marzo 27, 2010

Piscinas y Niños

Como muchos niños chihuahuenses, aprendí a nadar en la alberca de la risiblísima Facultad de Educación Física y Ciencias del Deporte de la Universidad. En un rincón se amontonaban decenas de flotadores, de esos que uno infla y en que enfunda los antebrazos. No se le fue ocurriendo al chico aquel colocarse diez de estos flotadores, distribuidos dos en cada brazo y tres por pierna. Con pasitos de robot, se aproximó a la orilla de la alberca y se dejó caer de espaldas. Qué gracioso resultó verlo flotar desamparado como tortuga panzaparriba sin poder moverse o darse la vuelta.

 5 comentarios

5 Comments:

Blogger Isela said...

Qué gracioso!! :S Eso pasa cuando los niños tienen la mente muy activa... y un entrenador muy pasivo... y no estoy hablando de sexo, todavía.

27/03/10 17:38

 
Blogger Jan said...

Jajajajjajaja

¡Los había olvidado! Yo en clase prefería las tablitas. Bastaba soltarse de a ratos para sumergir la cabeza, situación casi imposible con los flotadores que además, me daban comezón en mis bracitos.

Saludos :)

28/03/10 23:33

 
Blogger Cabrón Insensible said...

'biera sido más divertido panza abajo...

30/03/10 17:01

 
Anonymous Anónimo said...

¡Jajaja, pinche Cabrón Insensible! xD

17/04/11 18:45

 
Anonymous Anónimo said...

¿Cuál es el significado de ''risiblísima''?

08/11/11 13:14

 

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