3 de diciembre de 2004

Un Obispo y un Refresco de Cola

Todos nos enteramos qe Santa Claus era un fraude. Los más ñoños lo supieron por ahí de los 14 años. Otros precozones desde los 5 ó 6. Pero falta mucho qé hablar del señor.

Claro está qe la imagen qe conocemos viene de un obispo qe luego fue santificado y que vivió bajo el nombre de Nicolás. Al menos eso dicen. Pero yo nunca he entendido porqe si vivían en otros países, tenían nombres en español. Sé qe Jesús en realidad se llamaba Joshua. Pero, ¿cómo diablos le decían a Alejandro el Grande? O en este caso, ¿a Nicolás? En fin. El señor era obispo de Myra* en tiempos de Constantito y utilizaba una túnica roja. Bla bla bla. Se murió. Bla bla bla. Evolucionó la tradición de qe en su fiesta (6 de diciembre) le regalaba juguetes a los niños. Mientras tanto, por otro lado totalmente ajeno a este primero, la tradición pagana de la Fiesta del Sol fue reemplazada por la Navidad cristiana, manteniendo muchos de sus elementos pero con nuevos significados católicos. De algún modo, San Nicolás tuvo qe cambiar su día de trabajo al 25 de diciembre y los holandeses (fanáticos consagrados de la figura) deformaron su nombre a Santa Claus. Pobre wey.

Eventualmente, en la segunda mitad del siglo XIX un caricaturista bien chido le dio una imagen al Santa Claus qe ya aparecía en muchos cantos y poemas, basándose en la descripción qe daba en unos versos un mentado Clement Clarke Moore. Para darle el toqe final, Coca-Cola decidió utilizar al Santa en sus campañas navideñas y le encargaron al dibujante Haddon H. Sundblom qe les hiciera uno qe fuese una mezcla entre un superhéroe y un abuelito. Estas campañas terminaron de meter a Santa Claus en las tradiciones mucho más allá de sus orígenes holandeses. Voilá. Nuestro qerido Santa Claus.

Sí esto te parece dramático y frívolo, espérate a oir la de Rodolfo el reno.


* Obviamente Myra era una región en la actual Turqía, pero esa imagen me gustó más.