Conocía a Bronson por amigos en común, por las tocadas de bandas locales y, sobre todo, porque trabajaba en Melómano, la tienda de discos que estaba en la esquina de Ojinaga y Tercera. Pensaba que su apodo era genial. Bronson.
Luego alguien me preguntó que por qué le decía Bronson. Dije que porque así le decían. Me dijeron que no, que nadie le decía así. Así que dejé de decirle Bronson, pero sigo pensando que el apodo era genial.

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